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¿Por qué celebramos todo con venenos?

Merxe Morales
Creado por Merxe Morales

Este es el artículo completo que preparé para la revista Gansos Salvajes. La totalidad del texto no salió publicado porque la editorial consideró que podría dañar la sensibilidad de los padres debido a que se apuntaba demasiado claramente hacia su  responsabilidad al elegir alimentos y productos que dañan la salud del niño.

Hoy, que la OMS ya ha dejado de manifiesto la incidencia nefasta que los intereses de la industria, el azúcar y las harinas refinadas tienen sobre la obesidad y otros problemas de salud de la población mundial, os comparto el texto íntegro. Un básico ahora que se acercan Navidades y sus  mesas llenas de excesos.

Mis propuestas para titulares fuero:

Cuando las fiestas son banquetes con venenos

y cómo subtítulo: Cómo llevar platos gourmet saludables a  la mesa

“Mamá, para mi cumpleaños hazme una tarta con mucho  azúcar  para que me vuelva loca con mis amigas” Literal. Mi hija tenía  9 años cuando me hizo esta petición. Sabía lo que decía. Después de estar media vida sin tomar nada de azúcar en casa, ya había experimentado los efectos de euforia que produce en su cuerpo tomar azúcares sencillos.

Para ella era como una borrachera de risas y descontrol cuando iba a la fiesta de alguna amiga y, además de una merienda con sándwiches de crema de chocolate, les servían tarta y después bandejas de golosinas. Llegaba a casa como si hubiera tomado una cerveza. Por eso, pensando en su aniversario,  aquel  año, me pidió un pastel con azúcar…Quería fiesta total!

Así actúa nuestro cerebro, busca la recompensa de las sustancias opiáceas que le ofrecen el azúcar, las grasas y ciertas harinas. Y cuando las reconoce en un plato dice: Lo quiero!

Y si esto es así. ¿Por qué el azúcar, el alcohol y las grasas  impregnan todas las fiestas familiares, sociales y tradicionales?  En las fiestas damos vacaciones a la salud y nos intoxicamos con no-alimentos ¿Aún no hemos decidido cambiar los productos nocivos por comida gourmet saludable?

Veámoslo desde el otro lado:

Harías una fiesta ofreciendo brócoli, zanahorias y puerros hervidos a tus invitados?

¿Vendería un restaurante que para la cena de Fin de Año ofertara en su menú  este mismo plato? Se quedaría con su comedor vacío. O tal vez conseguiría un crudivegano muy talibán sentado sólo en una mesa.

La cosa ya cambia si estas verduras se sirven con una humeante y cremosa salsa bechamel. Y mucho más si van cubiertas por unas grasientas rodajas de queso de cabra y está todo gratinado al horno…

A  nuestro cerebro le gusta el riesgo, un poco de peligro.

Y ocurre que lo que más le engancha viene contenido en forma de embutidos, lácteos densos, dulces, helados, chocolates

¿Qué hacer para no maltratar a tu cuerpo cuando vas de fiesta?

En una comida o cena festiva nos hacemos daño. Puntual al estómago y a los intestinos y a largo plazo al páncreas, las arterias, el corazón…

Hay exceso de peso tras Navidades y empachos tras las comidas del domingo. En EEUU, la apendicitis se conoce como “la enfermedad de los lunes” y es una de las causas más comunes de cirugía abdominal de emergencia tras los excesos del fin de semana.

En una fiesta para niños encontramos sobre la mesa: Patatas fritas (presentan acrilamida, una sustancia cancerígena), ganchitos al queso (gtutamato monosdico y una larga lista de aditivos), sándwiches con jamón (nitritos y nitratos cancerígenos)  y queso (grasa saturada), barritas de chocolate (sobredosis de azúcar), pastel (grasas saturadas y azúcar), golosinas (un cóctel infinito de aditivos más azúcar).

En  una fiesta de adultos: Canapés de harina refinada con grasa animal, abundantes fritos (muy acidificantes), alcohol, azúcar…Todo lo que compondría una lista de anti-alimentos, servido sobre un bufet y con mantel de lujo como si se trataran de delikatesen.

La cuestión es:

¿Cómo celebrar fiestas deliciosas para el paladar, el cerebro y el cuerpo?

Buscando productos sustitutos  equivalentes que complazcan a nuestro núcleo accumbens cerebral sin dañar nuestro organismo:

  1. Grasa saludable para eliminar una grasa saturada
  2. Dulce natural para evitar el azúcar
  3. Harinas completas en lugar de blancas
  4. Productos ecológicos o de proximidad antes que productos importados

 

Como Pequeña Guía

-Preparar salsas y cremas con leches vegetales y frutos secos como los piñones o la almendra, en lugar de lácteos

-Incorporar grasas saludables al menú para que el cerebro no las eche de menos: aguacate, mantequilla de nueces, de tahin, de cacahuete, de semillas de girasol…

-Cambiar panes y harina refinada de trigo por harina integral de espelta, de kamut, de centeno, maíz  o de arroz..

-Preferir el pescado (de lonja y de tamaño pequeño) a la carne y el marisco

-Hornear las croquetas y los entrantes en lugar de freírlos

-Utilizar melazas de cereales (arroz o  cebada) y frutas deshidratadas para preparar todos los dulces de la celebración.

-Montar las natas y cremas pasteleras con leches vegetales

-No adquirir tartas ni pasteles industriales (son un cóctel de aditivos peligrosos y de grasas trans)

-Comprar snacks naturales a los niños (bolitas de arroz o maíz horneadas  sin aditivos) y golosinas sin azúcar preparadas con gelatina de algas y otros productos que ya existen en el mercado.

-Preparar limonadas caseras y licuados de frutas y verduras en lugar de ofrecer refrescos carbonatados con gas

-Decorar los platos y la mesa con tanto mimo que el cerebro que busca drogas, seducido y engañado diga: Lo quiero!!!!!

 

 

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Sobre el autor

Merxe Morales

Merxe Morales

4 Comentarios

  • Mi hijo sólo tiene 3 años y a veces siento que estoy perdiendo la batalla. Aunque yo no le ofrezca alimentos no saludables los toma en el cole o en la casa de los abuelos. Lo he visto coger los ganchitos del suelo que se le caen a otros niños (yo le compro break de espelta). Es una pena.

    • Isa,
      En casa, en su familia, el niño tiene que seguir viendo que se comen solo un ripo de alimentos, aunque fuera, en el colegio, en fiestas, se sirva mucho azúcar, refinados y otros productos poco recomendables. El niño se construye con todas las informaciones y experimenta con ellas. Y un día elegirá igual que tú lo has hecho. Y su estómago estará siempre ahí para sentir que le sienta mal y qué no. No podemos encerrarlos en una campana. Pero tu información va a calar hondo en él…Su madre lo hace por amor…

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