Soy Bio

La cocina de mi padre

Creado por Merxe Morales

Un buen padre vale por cien maestros.
                                                               Jaques Rosseau

Hoy es el Día del Padre, de los abuelos, bisabuelos, tatarabuelos….de todos los que tuvieron a su cargo hijos que acompañar en la vida y la difícil tarea de soltarles luego  de la mano para continuar lo que mucho tiempo atrás empezaron otros.

Decía el artista Santiago Martínez Delgado «Yo no soy yo. Soy el descendiente de todos mis antepasados»  y en esa cadena generacional de la que formamos parte, uno encuentra su esencia.

Mi abuelo trabajó en las minas de La Unión (Murcia) extrayendo carbón. Y murió muy joven, enfermo de los pulmones, dejando cuatro  hijos pequeños, el menor de ellos, mi padre, con tan solo tres años.
De sus recuerdos de paladar de la infancia poco me pudo contar más allá de que pasó muchos de sus días alimentándose solo con un huevo hervido, que su madre le daba para ir a trabajar al dejarlo al cuidado de una hermana apenas mayor que él.

tomate Olivas_partidas

Lo cierto es que, pese a la escasez de sus primeros años, nunca lo ví comer en exceso ni con gula. Comía poco y despacio, masticando mucho. Y nunca hasta ahora había reparado en este detalle, porque comer pausadamente es propio de personas de  una gran espiritualidad.

Para él era un manjar un buen tomate partido por la mitad,  unas aceitunas amargas, ajos tiernos y un chorro  de aceite de oliva. Y ahora, en primavera, un puñado de habas tiernas tomadas directamente de su vaina. Otra cosa que no le faltaba en casa era una ración de salazones, bacalao, mojama o capellans…..porque era lo más típico de su tierra, Alicante, y los sabores emocionales  de la juventud de cada uno tienen mucho peso a lo largo de la vida.

Mi padre se ponía el delantal sólo de forma extraordinaria,  en las jornadas de fiesta en que había que hacer una paella para muchos porque tenía muy buena mano para el arroz. O cuando iba al Puerto de Valencia, conseguía un buen pescado y lo preparaba en caldereta, con una picada de ajos y almendras y un chorro de vino. 

Sin embargo, siempre era muy crítico. La paella la hacía con los ojos cerrados, a leña, y valenciana. Pero nunca la encontraba perfecta. Los demás nos deshacíamos en elogios mientras él se hacía la crítica gastronómica. «M’ha quedat dolç, l’arròs està un poc passat, massa carn…» (Me quedó dulce, el  arroz está pasado,  demasiada carne…)

Lo que daría por comer hoy un plato de aquella paella con bachoquetas y garrofons hecha con leña de naranjo en la terraza de casa….Hace siete años, dentro de poco ocho,  que ya no puede cocinarnos….Y no llegó a conocer el nacimiento de Mamá Bio, si no le hubiera encargado una paella vegetariana de alcachofas y me la hubiera preparado con orgullo para compartir hoy la receta aquí….

La cocina tiene un valor emocional que transporta de forma muy potente. Y aunque la mayoría tenemos platos de infancia con recuerdo materno, siempre hay una receta que hizo nuestro padre que tiene una energía especial y única.

He conocido la cocina y los platos de otros padres y todos me parecen elogiables. Para mí son sus recetas de autor, el Pipirrana del papá de Eli (ensalada refrescante de garbanzos triturados, tomate, cebolla y pimiento), los Caracoles a la Llauna del tío Enrique (padre de Llanos, Virginia, Ana y Quique), la fideguà de Vicent (padre de Ana y Vicente)….Son platos de padres. Cocina que nos nutre de otra manera….

Mi padre también sentía vivo su hilo vital con su antepasados. Y tal vez por ello, el último verano antes de marcharse quiso ir al Festival Internacional del Cante de las Minas, en su Unión natal, pero no pudimos cumplir su deseo. En aquel agosto, Estrella Morente  formaba parte del cartel del festival. Aquí os dejo su Volver!  

….Y feliz Día del Padre. Que lo cocinéis con amor!

 


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Sobre el autor

Merxe Morales

2 Comentarios

  • Qué precioso artículo Merxe. Tu padre estaría orgulloso de Mama Bio, seguro. O tal vez ya lo está porque las cosas que pasan en/desde el cielo son muy grandes y quizás, él te sigue desde un face azul celeste. Nunca se sabe. Cuando quieras os espera, a toda la familia, un pipirrana de mi padre. Un abrazo

    • Gracias, Eli….
      Pipirrana, tortilla con espárragos recién cogidos del monte, almendras fritas….cómo me acuerdo de los platos de José. Y la olla con boniato de tu abuela. Cuántas cosas se meten en un guiso y nos alimentan más que la comida!

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