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Cerezas con chocolate negro

Merxe Morales
Creado por Merxe Morales

«Ella le preguntó qué quería para cenar y él le pidió algo dulce.

-¿Pasar directamente a los postres?

-Mmmmmm.  Sí. Me gustaría unas cerezas con chocolate negro.

Y ella tomó un cuenco de carnosos frutos rojos y se dispuso a bañarlos, uno a uno, como en una ceremonia para los sentidos»

(De «Mi Viaje hacia tí»)

El verano es TIEMPO DE CEREZAS. Desde el Valle de Jerte a pequeños enclaves de Castellón como La Salzadella celebran sus ferias y fiestas  para saborear esta sensual fruta.

Mucho más allá de ello, desde mi primer contacto con  Chéjov, las cerezas siempre me han evocado su pieza teatral El jardín de los Cerezos. Son asociaciones sin nexo real que se van creando en la vida de uno.  Pero ahora, cuando esta obra literaria tiene ya más de cien años, creo que, de forma intemporal, todos somos aún los personales de aquel jardín que se resistían a  adaptarse al nuevo orden social de Rusia.

«Durante toda la obra de Chéjov sus protagonistas  cantan, bailan, se divierten, toman copas y  se olvidan  de la belleza de la naturaleza que les rodea. En este escenario, un sonido enigmático y misterioso irrumpe y se queda con ellos durante toda la obra. Nadie sabe qué significa ni de donde procede. Es un sonido suave y triste. Todos se asustan y, durante largos espacios, permanecen inmóviles, pensativos.  Ranievskaya tiembla estremecida, como a punto de desmayarse. Luego, un infinito silencio se extiende desde su alma al cielo. Nada, ni un sólo sonido. Y  de nuevo, el mismo insoportable gemido. Es la voz que grita eternamente en nuestra alma y  nos acusa por todo lo que hemos hecho. Es una voz de confusos y vanos arrepentimientos, de infinitos días perdidos, de esperanzas muertas, la voz de todo lo engañoso y perdido, de todo lo que hemos conseguido y de lo inaccesible… Y parece que en un solo instante sabremos para qué vivimos, cuál es el sentido de nuestra vida, de dónde venimos y a dónde vamos…».

Así vuelve a ocurrir hoy en nuestras vidas.

Ahora, las cerezas nos invitan a saborear todas las renuncias, lo que no dejamos aflorar, lo que nos quitaron,  lo prohibido….

Yo también he preparado esas cerezas bañadas en chocolate. Ligeramente amargo y suavemente dulce. Y me han recodado a los bombones Chery de licor  que tanto le gustan a mi amiga Laura. Perfectos para acompañar las noches de confidencias hasta que no queda solo uno en la caja…

Los de hoy no emborrachan de alcohol pero embriagan de matices a cada bocado. Sobre todo si los tomas muy despacio, recuperando lo que la velocidad de la vida no te dejó saborear.

¿Cómo prepararlos?

cerezas

INGREDIENTES: 

-Necesitaremos unos 300 gramos de cerezas ecológicas, de la mejor calidad, y maduras.

-1 tableta de chocolate puro, mínimo 70%,  sin azúcar (endulzado con estevia, ágave o melaza de arroz)

-Aceite de coco

-Papel vegetal

PREPARACIÓN: 

  1. Lavamos bien las cerezas y las dejamos escurrir.
  2. Ponemos a calentar un cazo, a fuego muy bajo,  e incorporamos una cucharadas sopera de aceite de coco y la tableta de chocolate cortada a trozos.
  3. Cuando el chocolate esté fundido  (en apenas un par de minutos), apagamos el fuego y vamos bañando en él las cerezas.
  4. Las sostenemos por el rabito para que escurran y las pasamos a una bandeja o plato sobre papel vegetal.
  5. Las llevamos a la nevera durante un mínimo de 30 minutos para que se enfríen o hasta el momento de servir……Sublimes!

 

 

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